Hay que memorar que la denominación de Betis no fue empleada para referirse popularmente al club hasta finales de los años veinte y principios de los años treinta, al igual que la nominación de Béticos aplicada a sus aficionados (prevaleció hasta entonces Balompié y balompedistas). Y es del todo obvio que cuando los fundadores de la entidad eligieron el nombre de Betis lo hicieron en alusión al pretérito patronímico del río Guadalquivir, rebautizado así por los árabes, que es columna vertebral de Sevilla y de buena parte de Andalucía.
Con todo, Betis tiene otras concomitancias históricas con la ciudad hispalense y el conjunto del territorio andaluz y es un guiño a la larga historia que acumulan estas tierras y sus pobladores.
Así, según Adolf Schulten, el gran arqueólogo e hispanista alemán autor de la monumental obra Hispania. Geografía, etnología y historia, los orígenes fonéticos de Baetis o Beitis como nombre del río se remontan a hace casi cinco milenios, cuando allá por el 2500 a.C. vivía en esta zona una cultura, quizás descendientes directa de los atlantes, previa a los tartesios. Con estos últimos, el río paso a llamarse Tartis o Tertis, volviéndose a utilizar el nombre primitivo de Baetis tras el declive de Tartesos. Así, Baetis o Beitis, continuaría bautizado durante la administración del Imperio Romano, dando nombre a una de las tres provincias en las que se dividió la península ibérica: Hispania Baetica, más comúnmente llamada La Baetica o La Bética, apelativo que mantuvo hasta el siglo VIII (cuando la llegada de la cultura árabe impone Guadalquivir). Durante este largo periodo, el gentilicio de los habitantes de la región que hoy es en su mayor parte Andalucía, fue precisamente, el de béticos (Baeticus), sinónimo histórico de andaluces (así lo refrenda en la actualidad el Diccionario de la Academia de la Lengua, que sobre el vocablo Bético/a>> indica: Natural de la antigua Bética, hoy Andalucía. Perteneciente a ella>>).
Derivado de la denominación del río, el nombre de Baitis corresponde, del mismo modo, a una población que cita Estrabón (Geographiká, Libro III,2,1; texto procedente del año 7 d.C.), señalando que era de origen prerromano y había superado en importancia a Híspalis -de origen romano y a la que menciona después de Korduba y Gades- desde que en aquella se establecieron los soldados de Julio César (en el año 61 a.C. arribó a estas tierras como gobernador de la provincia). Y tras Baitis, en Geographiká se alude a Itálica e ilipa. Por la descripción de Estrabón, la ubicación de Baitis sería contigua, prácticamente vecina, a la de Híspalis. Por esto, algunos autores han considerado que Baitis pudiera ser la Triana de hoy.
En este marco, es interesante el trabajo de investigación de M.J.Henderson, quien plantea la posibilidad de que Híspalis fuera realmente una colonia doble: Julia (Sevilla) y Rómula (Triana). Su nombre completo habría sido el de Colonia Julia Rómula Híspalis, resultado de la unificación administrativa de dos poblaciones prerromanas, Híspalis y Baitis, posteriormente refundadas cual colonias del Imperio como Julia y Rómula, respectivamente.
Por tanto, el nombre de Betis que brilla hoy por encima de cualquier otra cosa en la denominación de la entidad verdiblanca ostenta un linaje de cinco milenios. Y no sólo alude al pretérito nombre del río Guadalquivir, que desde luego, sino que rememora también una ciudad prerromana, que bien pudo ser antecedente histórico de la Triana de hoy y una gran provincia romana que, por su extensión, hizo que fueran conocidos como béticos todos los habitantes de Andalucía.
"EL BETIS Y SEVILLA", escrito por Emilio Carrillo.
Con todo, Betis tiene otras concomitancias históricas con la ciudad hispalense y el conjunto del territorio andaluz y es un guiño a la larga historia que acumulan estas tierras y sus pobladores.
Así, según Adolf Schulten, el gran arqueólogo e hispanista alemán autor de la monumental obra Hispania. Geografía, etnología y historia, los orígenes fonéticos de Baetis o Beitis como nombre del río se remontan a hace casi cinco milenios, cuando allá por el 2500 a.C. vivía en esta zona una cultura, quizás descendientes directa de los atlantes, previa a los tartesios. Con estos últimos, el río paso a llamarse Tartis o Tertis, volviéndose a utilizar el nombre primitivo de Baetis tras el declive de Tartesos. Así, Baetis o Beitis, continuaría bautizado durante la administración del Imperio Romano, dando nombre a una de las tres provincias en las que se dividió la península ibérica: Hispania Baetica, más comúnmente llamada La Baetica o La Bética, apelativo que mantuvo hasta el siglo VIII (cuando la llegada de la cultura árabe impone Guadalquivir). Durante este largo periodo, el gentilicio de los habitantes de la región que hoy es en su mayor parte Andalucía, fue precisamente, el de béticos (Baeticus), sinónimo histórico de andaluces (así lo refrenda en la actualidad el Diccionario de la Academia de la Lengua, que sobre el vocablo Bético/a>> indica: Natural de la antigua Bética, hoy Andalucía. Perteneciente a ella>>).
Derivado de la denominación del río, el nombre de Baitis corresponde, del mismo modo, a una población que cita Estrabón (Geographiká, Libro III,2,1; texto procedente del año 7 d.C.), señalando que era de origen prerromano y había superado en importancia a Híspalis -de origen romano y a la que menciona después de Korduba y Gades- desde que en aquella se establecieron los soldados de Julio César (en el año 61 a.C. arribó a estas tierras como gobernador de la provincia). Y tras Baitis, en Geographiká se alude a Itálica e ilipa. Por la descripción de Estrabón, la ubicación de Baitis sería contigua, prácticamente vecina, a la de Híspalis. Por esto, algunos autores han considerado que Baitis pudiera ser la Triana de hoy.
En este marco, es interesante el trabajo de investigación de M.J.Henderson, quien plantea la posibilidad de que Híspalis fuera realmente una colonia doble: Julia (Sevilla) y Rómula (Triana). Su nombre completo habría sido el de Colonia Julia Rómula Híspalis, resultado de la unificación administrativa de dos poblaciones prerromanas, Híspalis y Baitis, posteriormente refundadas cual colonias del Imperio como Julia y Rómula, respectivamente.
Por tanto, el nombre de Betis que brilla hoy por encima de cualquier otra cosa en la denominación de la entidad verdiblanca ostenta un linaje de cinco milenios. Y no sólo alude al pretérito nombre del río Guadalquivir, que desde luego, sino que rememora también una ciudad prerromana, que bien pudo ser antecedente histórico de la Triana de hoy y una gran provincia romana que, por su extensión, hizo que fueran conocidos como béticos todos los habitantes de Andalucía.
"EL BETIS Y SEVILLA", escrito por Emilio Carrillo.
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