Diario de Sevilla - Los renuncios de Bosch
Javir Merida.
José Antonio Bosch no tiene freno. No le basta con sumar fracaso tras fracaso en esas iniciativas que cada vez se ven con más recelo en ese consejo de administración que primero se iba a aumentar con béticos de "músculo económico", luego con otros "ilustres" y que, finalmente, según sus propias palabras, apenas va a tener un integrante más, es decir, dos nuevos tras la marcha de Guillermo Sierra.
El vicepresidente del Betis y, a la vez, administrador judicial del 51,34% de las acciones de Farusa, ha tenido que dar su brazo a torcer en el pulso que mantiene con la asociación de béticos de base Por Nuestro Betis (PNB) en lo que al pacto de sindicación se refiere. Todo comenzó cuando en la junta general extraordinaria de accionistas del 13 de diciembre, convocada gracias a éstos y que dio origen al nuevo consejo, ya impidió que PNB pudiese votar de forma colegiada gracias al pacto de sindicación, que hoy engloba a más de mil béticos y casi un 6,7% del accionariado.
Sotto voce, Bosch culpa a uno de los administradores concursales, Antonio Jesús González Díaz, promotor de la idea, parece ser, aquel día, en su escrupulosidad por que la asamblea no pudiese ser impugnada.
Cinco meses después, el propio Bosch se erigió en abanderado de la causa y, en última instancia, hasta dijo aceptar el dictamen de cualquier catedrático de Derecho Mercantil de España. No hizo falta. Manuel Olivencia, quien contrató al propio González Díaz cuando éste fue despedido gracias a los tentáculos de la pareja Conde-Oliver en su anterior despacho y quien, por supuesto, encabeza el concurso de acreedores, le dijo a Bosch que diese marcha atrás.
Lógicamente, PNB gozaba del favor de Lopera, quien los había dejado acudir sindicadamente a una asamblea, del propio Consejo Superior de Deportes (CSD), de un notario y hasta del juez de lo Mercantil que permitió la asamblea del 13-D. Pretender que la cesión de los derechos políticos de las acciones se refrendase mediante firma cada vez que éstos se ejerciesen sonaba a excusa para cargarse el pacto de sindicación.
Según el prestigiosísimo abogado rondeño, la razón asistía a PNB y la amenaza de sus miembros de ir a los tribunales e impugnar la junta del 13-D tenía todas las de ganar. Si encima, el actual consejo, en base a ese porcentaje superior al 5%, les había permitido incluir puntos en el orden del día...
"Me he sentido como alguien al que han vestido de marinero, le han puesto un barco y han dejado que éste se hunda", confesó en privado Bosch en la tarde del pasado martes tras verse derrotado nuevamente debido a su impericia.
Anteriormente, ya hubo de recular en su afán por integrar al servicio médico íntegramente en Gesalus y también pinchó en hueso con sus pretensiones de introducir en la actual estructura a gente como Juan Carlos Ollero, José Luis Sáez, Lorenzo Serra o Pedro Buenaventura, por citar sólo a los más relevantes.
Ahora vende que el Betis tiene que apretarse el cinturón, pero, bajo la excusa de "necesidades de protocolo y espónsors (siguen siendo los mismos o, acaso, dos más)", ha decidido eliminar los asientos de Sillón de palco de honor, los que se sitúan justo delante de éste, y que en temporadas anteriores han reportado al Betis no menos de 100.000 euros.
El objetivo real de la medida es que béticos antiguos de carné, y con números de tres o cuatro cifras, como Balbino de Bernardo, Rufino González, Enrique Haro, Jaime Raynaud y un largo etcétera no estén cerca del actual consejo, por la pertenencia, sobre todo de los nombrados, al consejo de Lopera, del que muchos salieron huyendo aun en silencio.
Javir Merida.
José Antonio Bosch no tiene freno. No le basta con sumar fracaso tras fracaso en esas iniciativas que cada vez se ven con más recelo en ese consejo de administración que primero se iba a aumentar con béticos de "músculo económico", luego con otros "ilustres" y que, finalmente, según sus propias palabras, apenas va a tener un integrante más, es decir, dos nuevos tras la marcha de Guillermo Sierra.
El vicepresidente del Betis y, a la vez, administrador judicial del 51,34% de las acciones de Farusa, ha tenido que dar su brazo a torcer en el pulso que mantiene con la asociación de béticos de base Por Nuestro Betis (PNB) en lo que al pacto de sindicación se refiere. Todo comenzó cuando en la junta general extraordinaria de accionistas del 13 de diciembre, convocada gracias a éstos y que dio origen al nuevo consejo, ya impidió que PNB pudiese votar de forma colegiada gracias al pacto de sindicación, que hoy engloba a más de mil béticos y casi un 6,7% del accionariado.
Sotto voce, Bosch culpa a uno de los administradores concursales, Antonio Jesús González Díaz, promotor de la idea, parece ser, aquel día, en su escrupulosidad por que la asamblea no pudiese ser impugnada.
Cinco meses después, el propio Bosch se erigió en abanderado de la causa y, en última instancia, hasta dijo aceptar el dictamen de cualquier catedrático de Derecho Mercantil de España. No hizo falta. Manuel Olivencia, quien contrató al propio González Díaz cuando éste fue despedido gracias a los tentáculos de la pareja Conde-Oliver en su anterior despacho y quien, por supuesto, encabeza el concurso de acreedores, le dijo a Bosch que diese marcha atrás.
Lógicamente, PNB gozaba del favor de Lopera, quien los había dejado acudir sindicadamente a una asamblea, del propio Consejo Superior de Deportes (CSD), de un notario y hasta del juez de lo Mercantil que permitió la asamblea del 13-D. Pretender que la cesión de los derechos políticos de las acciones se refrendase mediante firma cada vez que éstos se ejerciesen sonaba a excusa para cargarse el pacto de sindicación.
Según el prestigiosísimo abogado rondeño, la razón asistía a PNB y la amenaza de sus miembros de ir a los tribunales e impugnar la junta del 13-D tenía todas las de ganar. Si encima, el actual consejo, en base a ese porcentaje superior al 5%, les había permitido incluir puntos en el orden del día...
"Me he sentido como alguien al que han vestido de marinero, le han puesto un barco y han dejado que éste se hunda", confesó en privado Bosch en la tarde del pasado martes tras verse derrotado nuevamente debido a su impericia.
Anteriormente, ya hubo de recular en su afán por integrar al servicio médico íntegramente en Gesalus y también pinchó en hueso con sus pretensiones de introducir en la actual estructura a gente como Juan Carlos Ollero, José Luis Sáez, Lorenzo Serra o Pedro Buenaventura, por citar sólo a los más relevantes.
Ahora vende que el Betis tiene que apretarse el cinturón, pero, bajo la excusa de "necesidades de protocolo y espónsors (siguen siendo los mismos o, acaso, dos más)", ha decidido eliminar los asientos de Sillón de palco de honor, los que se sitúan justo delante de éste, y que en temporadas anteriores han reportado al Betis no menos de 100.000 euros.
El objetivo real de la medida es que béticos antiguos de carné, y con números de tres o cuatro cifras, como Balbino de Bernardo, Rufino González, Enrique Haro, Jaime Raynaud y un largo etcétera no estén cerca del actual consejo, por la pertenencia, sobre todo de los nombrados, al consejo de Lopera, del que muchos salieron huyendo aun en silencio.
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