Cuando alguien tiene la mala fortuna de sufrir en su familia un secuestro, parece ser que siempre hay dos posibilidades: La primera es que no hay que ceder al chantaje, y dejar a la policía la labor de liberar a la persona retenida, por lo que uno oye, esta es la manera más correcta.
La segunda, la del familiar que sufre, es la de dar todo cuanto se tenga para liberar al ser amado.
Estableciendo un paralelismo con lo que ocurre con el Betis, secuestrado por el tirano, la primera sería esperar a la acción de la justicia, y la segunda sería pagar el chantaje al secuestrador Lopera.
Pues bien, yo soy de los que doy lo que tengo para liberar a mi Betis, yo pongo mil. MIL EUROS (con los tiempos que corren)
Y quiero pensar que hay soluciones para revertir la propiedad económica a los legítimos propietarios que somos: Los Béticos.
Que luego la policía trinque al secuestrador, pero pongamos a salvo a nuestro ser querido, que se llama Real Betis Balompié.
La segunda, la del familiar que sufre, es la de dar todo cuanto se tenga para liberar al ser amado.
Estableciendo un paralelismo con lo que ocurre con el Betis, secuestrado por el tirano, la primera sería esperar a la acción de la justicia, y la segunda sería pagar el chantaje al secuestrador Lopera.
Pues bien, yo soy de los que doy lo que tengo para liberar a mi Betis, yo pongo mil. MIL EUROS (con los tiempos que corren)
Y quiero pensar que hay soluciones para revertir la propiedad económica a los legítimos propietarios que somos: Los Béticos.
Que luego la policía trinque al secuestrador, pero pongamos a salvo a nuestro ser querido, que se llama Real Betis Balompié.
Comentario