Han sido meses duros, durísimos, donde unos cuantos béticos han hecho posible lo imposible. En un momento dado decidieron remover los más anclado que había en nuestro beticismo, el movimiento peñista. Durante más de una década, las peñas han vagado como fantasmas pidiendo favores a nadie, sin saber cómo hacer para decir que allí estaban, sin que nadie desde el club se dirigiese a ellos en años, encontrándose con nadie cuando buscaban su Coordinadora.
Esta coordinadora ha sido un muñón en el beticismo, no han respondido a aquello para lo que fue creada, no existían nada más que en el papel, y si se ha intentado algo, la imaginación ha brillado por su ausencia. Se va sin pena ni gloria, sin haber puesto o repuesto, sin haber respondido en los peores momentos y ni siquiera en los mejores. Así abandona la Coordinadora las entrañas del Villamarín. En su debe un centenario que les pasó por el lado, momentos angustiosos en los que no estaban o no querían estar.
Y sólo cuando unos peñistas comprometidos, sabedores que se podían quemar en su sacrificio, pero sabedores que este sacrificio, cual prometeo, serviría para acercar el fuego bético a las peñas. Sólo entonces, cuando dijeron que querían organizar de nuevo al peñismo, fue cuando de las profundidades de nuestro club salieron de un cajón unos estatutos guardados desde que se malaprobaron en 2006. Estatutos que no tienen el cariño de quienes deberían estar regidos por ellos. Estos estatutos salieron y pusieron en solfa a toda prisa a un consejero divisor, a una Federación basada en las normas imperantes de antes de la democracia, saltándose a la torera aquellos que en el 91 quería acercarlos a las peñas.
Y para llegar a la realización de una Federación "oficial" había que crear otra, que no pareciese un farol, que se notase que los peñistas fuesen en serio, que no querían volver a ser peñas compradas por 20 carnés de infantiles. De nuevo el paso y de nuevo el sacrificio. Sabían de más que las peñas necesitaban ese revulsivo y al mismo tiempo las propias peñas podían devorar la idea. Pero no había farol y el club siguió corriendo buscando su presidenciable (ya hace meses que el consejero divisor lo presentó en Valdemoro). Y tanto, el presidenciable, que me merece muchísimo respeto, el sábado se presenta en solitario acompañado de otros doce béticos.
Para llegar hasta este sábado, el señor Juan de Dios tendrá que reconocerle a estos béticos que tenga la oportunidad de hacer algo por el Betis. Tendrá que, en silencio, obviamente, darles las gracias de que hoy día exista una Federación de peñas oficialista. Espero que tenga la libertad de la que no gozaron otros muchos béticos, muchísimos, que querían hacer mucho por su Betis, Pero el problema no es que los béticos hagan algo por el Betis, muchos béticos hacen todo lo que pueden y les dejan por el Betis. El problema es aquellos pocos béticos capaces de hacer cualquier cosa por seguir teniendo privilegios dentro del Betis.
Muchas gracias Federación Nacional de Peñas, muchas gracias por esta muestra de beticismo.
Esta coordinadora ha sido un muñón en el beticismo, no han respondido a aquello para lo que fue creada, no existían nada más que en el papel, y si se ha intentado algo, la imaginación ha brillado por su ausencia. Se va sin pena ni gloria, sin haber puesto o repuesto, sin haber respondido en los peores momentos y ni siquiera en los mejores. Así abandona la Coordinadora las entrañas del Villamarín. En su debe un centenario que les pasó por el lado, momentos angustiosos en los que no estaban o no querían estar.
Y sólo cuando unos peñistas comprometidos, sabedores que se podían quemar en su sacrificio, pero sabedores que este sacrificio, cual prometeo, serviría para acercar el fuego bético a las peñas. Sólo entonces, cuando dijeron que querían organizar de nuevo al peñismo, fue cuando de las profundidades de nuestro club salieron de un cajón unos estatutos guardados desde que se malaprobaron en 2006. Estatutos que no tienen el cariño de quienes deberían estar regidos por ellos. Estos estatutos salieron y pusieron en solfa a toda prisa a un consejero divisor, a una Federación basada en las normas imperantes de antes de la democracia, saltándose a la torera aquellos que en el 91 quería acercarlos a las peñas.
Y para llegar a la realización de una Federación "oficial" había que crear otra, que no pareciese un farol, que se notase que los peñistas fuesen en serio, que no querían volver a ser peñas compradas por 20 carnés de infantiles. De nuevo el paso y de nuevo el sacrificio. Sabían de más que las peñas necesitaban ese revulsivo y al mismo tiempo las propias peñas podían devorar la idea. Pero no había farol y el club siguió corriendo buscando su presidenciable (ya hace meses que el consejero divisor lo presentó en Valdemoro). Y tanto, el presidenciable, que me merece muchísimo respeto, el sábado se presenta en solitario acompañado de otros doce béticos.
Para llegar hasta este sábado, el señor Juan de Dios tendrá que reconocerle a estos béticos que tenga la oportunidad de hacer algo por el Betis. Tendrá que, en silencio, obviamente, darles las gracias de que hoy día exista una Federación de peñas oficialista. Espero que tenga la libertad de la que no gozaron otros muchos béticos, muchísimos, que querían hacer mucho por su Betis, Pero el problema no es que los béticos hagan algo por el Betis, muchos béticos hacen todo lo que pueden y les dejan por el Betis. El problema es aquellos pocos béticos capaces de hacer cualquier cosa por seguir teniendo privilegios dentro del Betis.
Muchas gracias Federación Nacional de Peñas, muchas gracias por esta muestra de beticismo.