Tuvo el Zaragoza ofertas por Ricardo Oliveira desde Alemania, Francia, Rusia incluso, pero la más llamativa para el futbolista y por ende para el propio club aragonés fue la del Betis, donde finalmente recaló. Se hicieron públicas las ofertas del club verdiblanco en un final intenso del mes de enero y se rumoreó sobre la posibilidad de que otra entidad española, el Villarreal, según algunas fuentes, estuviera también interesada en hacerse con los servicios del delantero brasileño. Ha pasado algo menos de un mes y el propio club castellonense, curiosamente próximo rival del Betis, no tuvo ningún reparo en confirmar ayer la noticia a ABC y dejó bastante claro que, de no haber llegado Lopera a un acuerdo con el Zaragoza, probablemente Oliveira estaría mañana en el estadio bético, pero de amarillo. Habla el consejero delegado del Villarreal, José Manuel Llaneza Durá. «Sí que intentamos fichar a Oliveira, es verdad, no lo escondemos. Nos gustaba mucho y tuvimos algunos contactos».
La transparencia con la que habla el dirigente del Villarreal al reconocer el interés por el hoy futbolista bético se vuelve intensa niebla cuando se le pregunta por la causa por la que Lopera se llevó el gato al agua. «Pudo ser porque la oferta del Betis era superior, porque ellos estuvieran más acertados, porque Oliveira quisiera... pero lo que sí es cierto es que el jugador no firmó con nosotros». El Villarreal cuenta en sus filas con jugadores como Rossi, Guille Franco, Nihat o Llorente. El italiano ha jugado 18 partidos de Liga y lleva 12 goles, dos de ellos de penalti; el mexicano, con el dorsal número «9» en la camiseta, ha participado en 13 encuentros, pero aún no sabe lo que es marcar, mientras que Nihat, el que teóricamente iba a dejar su hueco a Oliveira yéndose a Rusia, tan sólo ha jugado ocho partidos (tres como titular) y tampoco ha hecho gol. Por último, Llorente, partícipe en 19 encuentros, tiene siete tantos en su marcador personal. Con estas cifras, se entiende como lógico que el Villarreal hubiera deseado reforzar su línea de ataque, sobre todo por los casos de Franco y Nihat. Su entrenador, Manuel Pellegrini, ha dado buena muestra desde que empezó la temporada de que apenas cuenta con ellos —también es cierto que han tenido algunos problemas físicos— y que para jugar a un alto nivel en las dos competiciones que juega actualmente, la Liga y la Champions, hubiera sido interesante contar con un atacante más. Este era Ricardo Oliveira, el que podía haber salido de amarillo el domingo en el Ruiz de Lopera, el que finalmente lo hará de verde, el verde del Betis.
alfinaldelapalmera
La transparencia con la que habla el dirigente del Villarreal al reconocer el interés por el hoy futbolista bético se vuelve intensa niebla cuando se le pregunta por la causa por la que Lopera se llevó el gato al agua. «Pudo ser porque la oferta del Betis era superior, porque ellos estuvieran más acertados, porque Oliveira quisiera... pero lo que sí es cierto es que el jugador no firmó con nosotros». El Villarreal cuenta en sus filas con jugadores como Rossi, Guille Franco, Nihat o Llorente. El italiano ha jugado 18 partidos de Liga y lleva 12 goles, dos de ellos de penalti; el mexicano, con el dorsal número «9» en la camiseta, ha participado en 13 encuentros, pero aún no sabe lo que es marcar, mientras que Nihat, el que teóricamente iba a dejar su hueco a Oliveira yéndose a Rusia, tan sólo ha jugado ocho partidos (tres como titular) y tampoco ha hecho gol. Por último, Llorente, partícipe en 19 encuentros, tiene siete tantos en su marcador personal. Con estas cifras, se entiende como lógico que el Villarreal hubiera deseado reforzar su línea de ataque, sobre todo por los casos de Franco y Nihat. Su entrenador, Manuel Pellegrini, ha dado buena muestra desde que empezó la temporada de que apenas cuenta con ellos —también es cierto que han tenido algunos problemas físicos— y que para jugar a un alto nivel en las dos competiciones que juega actualmente, la Liga y la Champions, hubiera sido interesante contar con un atacante más. Este era Ricardo Oliveira, el que podía haber salido de amarillo el domingo en el Ruiz de Lopera, el que finalmente lo hará de verde, el verde del Betis.
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