Querido Dani Ceballos, no sé a qué están esperando para darte un toque de atención, aconsejarte, echarte una bronca, o lo que sea, los muchos que componen el staff técnico, o tus propios compañeros. Las palmadas en el césped como gesto de rabia en ese partido en segunda demostraban genio y carácter, pero de ahí has ido derivando, equivocadamente, toda aptitud positiva que se te presuponía, a actitudes que poco benefician al equipo, y sobretodo, a tí. Actuaciones exageradas cada vez que te hacen una entrada o te rozan (como si hubieses pertenicido a la escuela de Caparrós, no hay nada que más coraje me diera que ver a los Alves, Adriano, Capel, Navas, etc, etc, tirarse al suelo como si les hubiesen pegado un tiro, cuando no les habían ni tocado), tarjetas amarillas totalmente evitables por gestos y reacciones desproporcionadas y, como hoy, entradas bastante feas sin tener en ningún momento intención de disputar el balón, simplemente, golpear por golpear.
Estás a tiempo de rectificar, antes de que la fama te engulla, y mucho están tardando, en llamarte seriamente la atención, cuando la mala fama te consuma, los árbitros, cuando te den de verdad, no se lo creerán, cuando el rival se tire a tu lado haciendo lo mismo que haces tú, lo creerán a él, tus propios rivales te tendrán enfilado, las aficiones contrarias, perjudicarás a tu equipo tanto como a tí mismo, y ahí ya será tarde para cambiar, porque ya estarás estigmatizado para siempre, eres joven y estás a tiempo.
Estás a tiempo de rectificar, antes de que la fama te engulla, y mucho están tardando, en llamarte seriamente la atención, cuando la mala fama te consuma, los árbitros, cuando te den de verdad, no se lo creerán, cuando el rival se tire a tu lado haciendo lo mismo que haces tú, lo creerán a él, tus propios rivales te tendrán enfilado, las aficiones contrarias, perjudicarás a tu equipo tanto como a tí mismo, y ahí ya será tarde para cambiar, porque ya estarás estigmatizado para siempre, eres joven y estás a tiempo.
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