Entra tanto periodista dañino, por fin alguien objetivo...
Reconstrucción
Merino se ha encontrado a un equipo hecho una ruina, como se vio en el derbi
Por Mateo González, 14 de enero de 2016 9:35 h.
El Betis del derbi era un equipo derruido. Un grupo de jugadores sin alma, faltos de confianza, sin preparación táctica y con importantes deficiencias en el apartado físico. En definitiva, lo que se vio. Lo que comprobó todo el mundo. Lo que no pudo levantar Juan Merino con sólo un entrenamiento. Porque el de La Línea, por más que le pueda poner voluntad y trabajo, no hace milagros. Otro, por lo visto, sí los hacía. Aunque lo que realmente perpetró ese que ya no está es dejar una ruina como herencia. Y conviene recordarlo, no se puede pasar página tan fácilmente porque el punto de partida del Betis es este. Igual que se presume de los cinco puntos por encima del descenso (ahora la exigencia, por lo visto, es esperar a que el equipo entre en la zona peligrosa antes de tomar una decisión, claro). Urge la reconstrucción. La toma de decisiones. El trabajo, trabajo y trabajo que se le demandaba y no aplicó. Y aquí tienen los resultados. Un equipo que necesita una pretemporada en plena campaña, ahora que viene la exigencia del calendario. El derbi sirvió para comprobar que había corazón pero no funcionaba nada del resto: ni cabeza, ni cuerpo. Un equipo hundido, un casa agujereada que no sabe ni cómo cuenta con 20 puntos a todas luces ficticios por su rendimiento. Merino tiene ante sí un reto: ordenar al Betis, poner los parches necesarios para que vuelva a sentirse equipo, abrirle de nuevo las puertas del vestuario a la lógica. El derbi fue el último partido de la era Mel. No hubo tiempo para corregir nada. Salió su equipo, con sus defectos y con sus virtudes sustraídas. A ver qué logra Merino para Villarreal en esta reconstrucción a la carrera a la que obliga el Betis. Merino se ha puesto delante de un toro que se llevaría a cualquiera por delante pero ahí está, citándolo de frente y con ganas de hacer una buena faena.
Al Final de la Palmera
Reconstrucción
Merino se ha encontrado a un equipo hecho una ruina, como se vio en el derbi
Por Mateo González, 14 de enero de 2016 9:35 h.
El Betis del derbi era un equipo derruido. Un grupo de jugadores sin alma, faltos de confianza, sin preparación táctica y con importantes deficiencias en el apartado físico. En definitiva, lo que se vio. Lo que comprobó todo el mundo. Lo que no pudo levantar Juan Merino con sólo un entrenamiento. Porque el de La Línea, por más que le pueda poner voluntad y trabajo, no hace milagros. Otro, por lo visto, sí los hacía. Aunque lo que realmente perpetró ese que ya no está es dejar una ruina como herencia. Y conviene recordarlo, no se puede pasar página tan fácilmente porque el punto de partida del Betis es este. Igual que se presume de los cinco puntos por encima del descenso (ahora la exigencia, por lo visto, es esperar a que el equipo entre en la zona peligrosa antes de tomar una decisión, claro). Urge la reconstrucción. La toma de decisiones. El trabajo, trabajo y trabajo que se le demandaba y no aplicó. Y aquí tienen los resultados. Un equipo que necesita una pretemporada en plena campaña, ahora que viene la exigencia del calendario. El derbi sirvió para comprobar que había corazón pero no funcionaba nada del resto: ni cabeza, ni cuerpo. Un equipo hundido, un casa agujereada que no sabe ni cómo cuenta con 20 puntos a todas luces ficticios por su rendimiento. Merino tiene ante sí un reto: ordenar al Betis, poner los parches necesarios para que vuelva a sentirse equipo, abrirle de nuevo las puertas del vestuario a la lógica. El derbi fue el último partido de la era Mel. No hubo tiempo para corregir nada. Salió su equipo, con sus defectos y con sus virtudes sustraídas. A ver qué logra Merino para Villarreal en esta reconstrucción a la carrera a la que obliga el Betis. Merino se ha puesto delante de un toro que se llevaría a cualquiera por delante pero ahí está, citándolo de frente y con ganas de hacer una buena faena.
Al Final de la Palmera
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