Cuando tan solo contaba con 13 años, el Barça le ofreció probarse una vez a la semana en el equipo de un curso más, donde militaban futbolistas de la talla de Mikel Arteta o Pepe Reina. Tras un buen número de entrenamientos, el director deportivo del club culé por aquella época, Albert Benaiges, comentó a su padre que no había lugar para la preocupación, que su chico, el pequeño Joan, se enfundaría el próximo curso la zamarra del Fútbol Club Barcelona. Toda su familia, conocedora de la información, y con el objetivo de que el prometedor talento no se descentrara, ocultó la poderosa noticia para que Joan Verdú continuara jugando con la misma ilusión en su equipo de entonces, la Penya Barcelonista Anguera. Cuatro meses en los que el actual jugador del Real Betis mantuvo los pies en la tierra y siguió desarrollando esa característica que le ha acompañado en cada partido, en cada entrenamiento, la diversión por el fútbol. Reclutado por la filosofía de Johan Cruyff en la década de los 90, su exquisito gusto por el fútbol le ha convertido en uno de los centrocampistas diferenciales del actual panorama español.
El niño maduró, acumuló ténica y elegancia sobre el terreno de juego, y sobre todo, sacrificio. Dotado de un gran carisma, el trequartista atiende a los medios oficiales para expresar su hambre por ganar y reivindicar la importancia del futbolista imaginativo surgido en el fútbol español en los últimos años. Con todos ustedes, el nuevo cerebro del Real Betis.

¿Cuándo tuvo claro que se quería dedicar al fútbol?
Somos una familia en la que hemos jugado mucho al fútbol. En la guardería jugaba con el equipo de mi hermano, que tiene tres años más. A nivel profesional, hasta que no estuve en el Barcelona, en sus categorías inferiores, no me di cuenta que podía llegar. Luego ya se sabe que esto es una lotería.
¿Cómo recuerda sus inicios?
Mis recuerdos se centran en la guardería, en el colegio, y luego llegar al fútbol 11, donde todo es más profesional. Entrenada cada día, ahí sí empiezas a tener más recuerdos de lo que es verdaderamente el fútbol.
¿Se acuerda de su primer sueldo como futbolista?
No sé si eran 300 euros al mes en el Barça, en cadetes o algo así, pero eran pesetas todavía. No recuerdo si eran 30.000 o 50.000 pesetas. Lo guardé, mis padres lo pusieron en una cuenta corriente. No lo toqué durante tiempo. Luego es cierto con algún sueldo compré algún videojuego, algo así como juguetes de niños y demás.
¿Por qué el apodo de El geni de L’Eixample?
Es el más apodo más especial que me han puesto. Es un barrio en el que me he criado toda la vida. Que te definan como genio es especial. Creo que fue una radio de Barcelona quien me lo puso. Estoy encantado de que la gente me describa así.
¿Fue siempre centrocampista en su carrera futbolística?
Me definiría como centrocampista. He jugado mucho tiempo en un sistema de 4-3-3 en cualquiera de las posiciones de mediocampo. En el 4-4-2, suelo ocupar la posición más de mediapunta. Es un sistema que el Betis ha utilizado muchas veces. Mientras sea jugar y en una posición del centro, viene bien para mí.
Su momento más emotivo
Por desgracia no he conseguido ganar nada importante. En el Deportivo jugué la Copa de la Uefa y en el Barcelona jugué la Champions League. Son sin duda los momentos que tengo más presentes.
El peor recuerdo
El peor momento fue la pérdida de Dani Jarque. Cuando pasó todo estaba en la habitación de al lado. Pasamos momentos muy malos. El recuerdo de lo mal que los pasamos todos aún perdura.
¿Qué hubiese sido de no ser futbolista?
Sería algo relacionado con el deporte, no sé si el fútbol u otra disciplina. Empecé estudiando, luego lo dejé, pero la intención era estudiar para INEF. Eso es seguro, me hubiera dedicado al deporte, aunque sin saber exactamente en qué especialidad.
¿Cómo se evade Joan Verdú del fútbol?
Paso si no las 24 horas, todo el tiempo que pueo con la familia. Me ocupa muchísimo tiempo. Soy una persona familiar, de estar mucho con mi gente. Intento salir con la mujer, que también toca para tenerla contenta (risas). Me gusta mucho ir al cine, practicar otros deportes y jugar con los amigos, como el baloncesto, el tenis o el ping-pong. Habrá tiempo aquí de hacer nuevos amigos”.
¿Le gustaría que sus hijos fuesen futbolistas?
El niño apunta, le gusta no porque sepa más o menos, pero sí le gusta muchísimo. Está todo el día con un balón. La niña me gustaría que fuese otra cosa, que salga bailarina o cantante, pero futbolista no”.
¿Tiene manías, rituales antes o durante los partidos?
Suelo entrar al campo con el pie izquierdo, pero no es una manía, me sale inconscientemente. Aparte de eso, poco más. No soy un futbolista de manías”.
¿Era tan bueno Messi de pequeño?
Cuando empezábamos, Messi no era el jugador de ahora. Prácticamente llegamos con el mismo nivel. Debutamos el mismo día en Champions. Tenemos muchas anécdotas del día a día que no se pueden explicar (risas). Coincidí no solo con él, sino con Valdés o Iniesta.
¿La ideología de Cruyff hizo bien a todos los que jugaron allí?
Fue el equipo donde más años he estado. Muchos jugadores han tenido la suerte de todo lo que les ha dado el Barca, donde todos los equipos juegan el mismo sistema y entrenan de la misma forma. Todos juegan a la misma velocidad. Si tienen la suerte de llegar al primer equipo, ya lo tienes todo ganado. A cada generación salen futbolistas que se ganan la vida con el balón. En la mía, por ejemplo, estaban Sergio García, Cristian Hidalgo o Marc Valiente.
¿Aquellos años en el Barça le definieron como futbolista?
El día a día es todo con balón, no hay casi nada físico. Los sistemas son todos para ir al ataque. Si lo juntas, hace que todos los jugadores que estén saliendo tengan un perfil parecido.
¿Su meta por conseguir?
La selección española me queda my lejos. Está complicado y viendo el nivel de los futbolistas en las posiciones que yo ocupo, es difícil, aunque ya pudo conseguir ser internacional en 2007 en un partido ante Albania. El poder luchar por un título y conseguirlo sería el colofón. Este año estamos en una competición europea. Le tengo muchas ganas y estoy convencido de que podemos hacer un gran papel.
¿De quién ha aprendido más en todos estos años?
En todos los equipos en los que he estado, he tenido la suerte de jugar con los mejores. En mi época en el Barça estaba Riquelme, que por aquel entonces era de los mejores jugadores. En el Deportivo estaba Valerón, en el Espanyol De la Peña, que eran de los mejores del mundo”.
¿Quién ha sido su ídolo, su referencia futbolística?
Laudrup era el jugador que me fascinaba de pequeño, por las características y por la posición que ocupaba. Luego Ronaldinho también me gusta mucho. Me fijaba en él para coger todo lo bueno que tenía.
¿Cómo es Joan Verdú personalmente?
Un poco introvertido sí que soy, no exageradamente extrovertido. Cuando me dan confianza, me suelto mucho más. No me considero callado. Al principio puedo parecer más tímido, pero cuando pasa el tiempo y convivo mucho más, cambian las cosas”.
¿Lo más raro que le han pedido?
De lo más típico, de firmar en cualquier lado, ya te puedes imaginar dónde (risas). Me han llegado a pedir hasta los calzoncillos. Alguno, a la salida del entrenamiento, te pide que le dejes el coche y te lo devuelve al día siguiente. Me han pedido cosas rarísimas que no te puedes llegar a imaginar.
¿Salir del Barça fue su decisión más valiente?
En el momento fue complicado. Después de tantos años la ilusión era estar allí. Si quería ser futbolista tenía que salir. El Deportivo confió en mí y me dio la oportunidad de estar en Primera División. Les tengo que estar siempre agradecidos. Tener decisiones de este tipo fue importante para mí para madurar. Fue dejar los amigos para luchar por ser alguien en el fútbol. Era lo que había soñado. Al principio me costó, pero cuando me solté, vi que era jugador de Primera División.
¿A quién le gustaría haber conocido?
Que estén vivos, a personalidades del deporte que han influido muchísimo como Michael Jordan, Magic Johnson o Usain Bolt. A otros niveles, algún presidente de Estados Unidos, por la tradición y por lo que la gente habla mucho de ellos.
¿Se arrepiente de alguna elección o decisión que no haya tomado?
No me arrepiento de nada. Siempre he hecho lo que creo que era más correcto para mí y mi familia.
¿Cómo soporta el futbolista el paso del amor al odio?
Hasta cierto punto, es normal. En todos los equipos he intentado dar lo máximo. Siempre me he identificado mucho con los colores que he llevado. Siempre he salido a ganar. Esto es un deporte, a veces lo haces mejor y otras peor, pero en salir al campo y darlo todo no se me puede reprochar nada.
¿Le afecta la fama?
La llevo bien. En Barcelona la suerte que tenemos es que conocen más a los futbolistas del Barça. Nos conocen también bastante a los del Espanyol, más al ser capitán los dos últimos años. Tampoco en Barcelona hay la cultura de estar encima de nosotros. Cuando era pequeño soñaba con que al gente me reconociera como futbolista, por lo que no hay problema en ese sentido.
¿Qué papel ha jugado su familia en su vida como jugador?
He tenido la suerte de que mis padres han trabajado toda la vida. No me puedo considerar ni mucho menos una persona que no haya tenido lo que otros muchos niños sí tenían. Mis padres han ganado su sueldo, han sido trabajadores siempre y me han dado lo que yo necesitaba. Somos personas normales.
¿En algún momento de su vida le llamó la atención el Betis?
El Betis tiene una gran tradición, es de los clubes más queridos por España. En el pueblo en el que estaba antes de venir de Barcelona, en Alella, un chico me dijo que había una peña y que ya era socio. No sabía que pudiese haber peñas por tantos lugares. En el día a día habrá mucho más, toda la gente hará el ‘Musho Betis’.
¿A quién dedica sus goles?
Estoy abierto a que la gente lo celebre si quiere de alguna forma. Lo suelo celebrar en referencia a mis dos niños y besando el anillo por mi mujer”.
Real Betis Balompié
El niño maduró, acumuló ténica y elegancia sobre el terreno de juego, y sobre todo, sacrificio. Dotado de un gran carisma, el trequartista atiende a los medios oficiales para expresar su hambre por ganar y reivindicar la importancia del futbolista imaginativo surgido en el fútbol español en los últimos años. Con todos ustedes, el nuevo cerebro del Real Betis.

¿Cuándo tuvo claro que se quería dedicar al fútbol?
Somos una familia en la que hemos jugado mucho al fútbol. En la guardería jugaba con el equipo de mi hermano, que tiene tres años más. A nivel profesional, hasta que no estuve en el Barcelona, en sus categorías inferiores, no me di cuenta que podía llegar. Luego ya se sabe que esto es una lotería.
¿Cómo recuerda sus inicios?
Mis recuerdos se centran en la guardería, en el colegio, y luego llegar al fútbol 11, donde todo es más profesional. Entrenada cada día, ahí sí empiezas a tener más recuerdos de lo que es verdaderamente el fútbol.
¿Se acuerda de su primer sueldo como futbolista?
No sé si eran 300 euros al mes en el Barça, en cadetes o algo así, pero eran pesetas todavía. No recuerdo si eran 30.000 o 50.000 pesetas. Lo guardé, mis padres lo pusieron en una cuenta corriente. No lo toqué durante tiempo. Luego es cierto con algún sueldo compré algún videojuego, algo así como juguetes de niños y demás.
¿Por qué el apodo de El geni de L’Eixample?
Es el más apodo más especial que me han puesto. Es un barrio en el que me he criado toda la vida. Que te definan como genio es especial. Creo que fue una radio de Barcelona quien me lo puso. Estoy encantado de que la gente me describa así.
¿Fue siempre centrocampista en su carrera futbolística?
Me definiría como centrocampista. He jugado mucho tiempo en un sistema de 4-3-3 en cualquiera de las posiciones de mediocampo. En el 4-4-2, suelo ocupar la posición más de mediapunta. Es un sistema que el Betis ha utilizado muchas veces. Mientras sea jugar y en una posición del centro, viene bien para mí.
Su momento más emotivo
Por desgracia no he conseguido ganar nada importante. En el Deportivo jugué la Copa de la Uefa y en el Barcelona jugué la Champions League. Son sin duda los momentos que tengo más presentes.
El peor recuerdo
El peor momento fue la pérdida de Dani Jarque. Cuando pasó todo estaba en la habitación de al lado. Pasamos momentos muy malos. El recuerdo de lo mal que los pasamos todos aún perdura.
¿Qué hubiese sido de no ser futbolista?
Sería algo relacionado con el deporte, no sé si el fútbol u otra disciplina. Empecé estudiando, luego lo dejé, pero la intención era estudiar para INEF. Eso es seguro, me hubiera dedicado al deporte, aunque sin saber exactamente en qué especialidad.
¿Cómo se evade Joan Verdú del fútbol?
Paso si no las 24 horas, todo el tiempo que pueo con la familia. Me ocupa muchísimo tiempo. Soy una persona familiar, de estar mucho con mi gente. Intento salir con la mujer, que también toca para tenerla contenta (risas). Me gusta mucho ir al cine, practicar otros deportes y jugar con los amigos, como el baloncesto, el tenis o el ping-pong. Habrá tiempo aquí de hacer nuevos amigos”.
¿Le gustaría que sus hijos fuesen futbolistas?
El niño apunta, le gusta no porque sepa más o menos, pero sí le gusta muchísimo. Está todo el día con un balón. La niña me gustaría que fuese otra cosa, que salga bailarina o cantante, pero futbolista no”.
¿Tiene manías, rituales antes o durante los partidos?
Suelo entrar al campo con el pie izquierdo, pero no es una manía, me sale inconscientemente. Aparte de eso, poco más. No soy un futbolista de manías”.
¿Era tan bueno Messi de pequeño?
Cuando empezábamos, Messi no era el jugador de ahora. Prácticamente llegamos con el mismo nivel. Debutamos el mismo día en Champions. Tenemos muchas anécdotas del día a día que no se pueden explicar (risas). Coincidí no solo con él, sino con Valdés o Iniesta.
¿La ideología de Cruyff hizo bien a todos los que jugaron allí?
Fue el equipo donde más años he estado. Muchos jugadores han tenido la suerte de todo lo que les ha dado el Barca, donde todos los equipos juegan el mismo sistema y entrenan de la misma forma. Todos juegan a la misma velocidad. Si tienen la suerte de llegar al primer equipo, ya lo tienes todo ganado. A cada generación salen futbolistas que se ganan la vida con el balón. En la mía, por ejemplo, estaban Sergio García, Cristian Hidalgo o Marc Valiente.
¿Aquellos años en el Barça le definieron como futbolista?
El día a día es todo con balón, no hay casi nada físico. Los sistemas son todos para ir al ataque. Si lo juntas, hace que todos los jugadores que estén saliendo tengan un perfil parecido.
¿Su meta por conseguir?
La selección española me queda my lejos. Está complicado y viendo el nivel de los futbolistas en las posiciones que yo ocupo, es difícil, aunque ya pudo conseguir ser internacional en 2007 en un partido ante Albania. El poder luchar por un título y conseguirlo sería el colofón. Este año estamos en una competición europea. Le tengo muchas ganas y estoy convencido de que podemos hacer un gran papel.
¿De quién ha aprendido más en todos estos años?
En todos los equipos en los que he estado, he tenido la suerte de jugar con los mejores. En mi época en el Barça estaba Riquelme, que por aquel entonces era de los mejores jugadores. En el Deportivo estaba Valerón, en el Espanyol De la Peña, que eran de los mejores del mundo”.
¿Quién ha sido su ídolo, su referencia futbolística?
Laudrup era el jugador que me fascinaba de pequeño, por las características y por la posición que ocupaba. Luego Ronaldinho también me gusta mucho. Me fijaba en él para coger todo lo bueno que tenía.
¿Cómo es Joan Verdú personalmente?
Un poco introvertido sí que soy, no exageradamente extrovertido. Cuando me dan confianza, me suelto mucho más. No me considero callado. Al principio puedo parecer más tímido, pero cuando pasa el tiempo y convivo mucho más, cambian las cosas”.
¿Lo más raro que le han pedido?
De lo más típico, de firmar en cualquier lado, ya te puedes imaginar dónde (risas). Me han llegado a pedir hasta los calzoncillos. Alguno, a la salida del entrenamiento, te pide que le dejes el coche y te lo devuelve al día siguiente. Me han pedido cosas rarísimas que no te puedes llegar a imaginar.
¿Salir del Barça fue su decisión más valiente?
En el momento fue complicado. Después de tantos años la ilusión era estar allí. Si quería ser futbolista tenía que salir. El Deportivo confió en mí y me dio la oportunidad de estar en Primera División. Les tengo que estar siempre agradecidos. Tener decisiones de este tipo fue importante para mí para madurar. Fue dejar los amigos para luchar por ser alguien en el fútbol. Era lo que había soñado. Al principio me costó, pero cuando me solté, vi que era jugador de Primera División.
¿A quién le gustaría haber conocido?
Que estén vivos, a personalidades del deporte que han influido muchísimo como Michael Jordan, Magic Johnson o Usain Bolt. A otros niveles, algún presidente de Estados Unidos, por la tradición y por lo que la gente habla mucho de ellos.
¿Se arrepiente de alguna elección o decisión que no haya tomado?
No me arrepiento de nada. Siempre he hecho lo que creo que era más correcto para mí y mi familia.
¿Cómo soporta el futbolista el paso del amor al odio?
Hasta cierto punto, es normal. En todos los equipos he intentado dar lo máximo. Siempre me he identificado mucho con los colores que he llevado. Siempre he salido a ganar. Esto es un deporte, a veces lo haces mejor y otras peor, pero en salir al campo y darlo todo no se me puede reprochar nada.
¿Le afecta la fama?
La llevo bien. En Barcelona la suerte que tenemos es que conocen más a los futbolistas del Barça. Nos conocen también bastante a los del Espanyol, más al ser capitán los dos últimos años. Tampoco en Barcelona hay la cultura de estar encima de nosotros. Cuando era pequeño soñaba con que al gente me reconociera como futbolista, por lo que no hay problema en ese sentido.
¿Qué papel ha jugado su familia en su vida como jugador?
He tenido la suerte de que mis padres han trabajado toda la vida. No me puedo considerar ni mucho menos una persona que no haya tenido lo que otros muchos niños sí tenían. Mis padres han ganado su sueldo, han sido trabajadores siempre y me han dado lo que yo necesitaba. Somos personas normales.
¿En algún momento de su vida le llamó la atención el Betis?
El Betis tiene una gran tradición, es de los clubes más queridos por España. En el pueblo en el que estaba antes de venir de Barcelona, en Alella, un chico me dijo que había una peña y que ya era socio. No sabía que pudiese haber peñas por tantos lugares. En el día a día habrá mucho más, toda la gente hará el ‘Musho Betis’.
¿A quién dedica sus goles?
Estoy abierto a que la gente lo celebre si quiere de alguna forma. Lo suelo celebrar en referencia a mis dos niños y besando el anillo por mi mujer”.
Real Betis Balompié
Comentario