Partido muy diferente al vivido seis días antes en Palma de Mallorca. Salió el equipo verdiblanco tan enchufado al partido, que ya en el segundo 13, el canario Rubén Castro había inaugurado el marcador.
Mucho allanó el camino ese gol, que dejó al equipo maño bastante tocado. En ningún momento se vio un atisbo de reacción al equipo de Manolo Jiménez, que en el minuto 18 ya veía como el equipo bético ampliaba el marcador.
Tras la reanudación, el alcoyano Jorge Molina marcaba y sentenciaba el partido. Lo único que había que esperar era cuantos goles más marcaba el equipo heliopolitano y saber el resultado de otros partidos para certificar de manera matemática la clasificación europea.
El colombiano Dorlan Pabón cerraba el marcador con un cuarto gol.
De ahí al final, el Villamarín fue una fiesta. Una fiesta por la magnífica temporada realizada por el equipo que dirige Pepe Mel; una fiesta porque el sueño europeo se palpa con la yema de los dedos; una fiesta porque la afición verdiblanca casi abarrotó las gradas del Coliseum verdiblanco; y una fiesta porque la afición del Glorioso decía adiós a esta fantástica temporada futbolística en la Avenida de la Palmera.
Ahora solo queda puntuar en el Ciudad de Valencia ante un Levante que aún tiene una remota posibilidad de quedar noveno y poder disputar Europa League si tanto Rayo como Málaga no pudiesen disputarla, o bien esperar decisiones del TAS o que el Rayo no venza su partido frente al Athletic Club.
Si el equipo verdiblanco sale igual de enchufado en Valencia como lo hizo en Sevilla, la clasificación europea no puede escaparse. Incluso en caso de victoria bética y derrota malacitana en el Camp Nou, el equipo bético acabaría la Liga en una más que meritoria sexta plaza.
Si en la mal llamada “Mejor Liga del Mundo” y en este mal organizado mundo futbolístico hubiese una mejor organización y previsión, a día de hoy sabríamos si el Real Betis estaría ya en Europa, bien como 6º o 7º clasificado en Liga, o bien tendría que jugarse el punto necesario en Valencia.
Pudo ser el último partido en el Villamarín de jugadores como Adrián, que no podrá disputar el último partido liguero por sanción; del colombiano Pabón que se marchará a la Liga mexicana; de jugadores cedidos que no sabremos si repetirán préstamo la temporada próxima como Rubén Pérez, Campbell, Juan Carlos o Molins; jugadores que no han renovado sus contratos como Casto, Fabricio, Mario, Ángel o Cañas;o de jugadores como Beñat o Pozuelo, que aun teniendo contrato en vigor, podrían salir este verano.
Por contra, el de ayer fue el debut de otro canterano más, Carlos García, el decimoquinto desde que Mel es entrenador del Real Betis.
Ojalá la espera tenga su fin el próximo sábado con un desenlace feliz.
Miguel Díaz
Colaborador Betisweb