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ID:	6574472Trepidante. Emocionante. Vibrante. En definitiva, maravillosa. Cualquiera de estos adjetivos nos vale para calificar al último encuentro que nos brindó esta Champions 2012-2013, y que encumbró al Bayern de Múnich a lo más alto del fútbol europeo. Cómo en las grandes finales, los dos tuvieron sus opciones, ambos pudieron llevarse la victoria y ninguno de ellos se merecía volver a casa de vacío.


Fue el Borussia, para sorpresa de algunos y orgullo de muchos, el que salió como acostumbra. Valiente, guerrero, sin temor. Se lanzó al cuello del todopoderoso muniqués y en unos 20-25 primeros minutos magistrales pudo adelantarse en varias ocasiones. La final de los de Westfalia fue casi perfecta. Tuvieron orden, control, posesión, agresividad y un gran derroche físico. Le faltó puntería para aprovechar ocasiones bastante claras y una pizca de fortuna que habitualmente es necesaria y en este tipo de partido se antoja esencial. Los de Klöpp fueron fieles a su estilo, no se arrugaron jamás y creyeron vivamente en la victoria hasta el último segundo. Gündogan fue una vez más el impecable director de orquesta de una máquina tan engrasada como trabajada. Atrás Hummels fue un coloso durante toda la noche -pudo hacer algo más en el gol de Robben, aunque sería injusto considerarlo como un error-. Lewandowski se vació en una batalla sin tregua con Dante y Boateng. Kuba tuvo menos peso del habitual. Bender desplegó un desgaste brutal. Era el Borussia de siempre, el que ha reinado en Alemania y encandilado en Europa.


El Bayern se fue rehaciendo poco a poco al fulgurante inicio de su rival. Maniatados en la medular, sin opciones de sus atacantes y con los velocísimos puntas del Borussia llegando en oleadas, los primeros minutos de los de Heynckes fueron de mucho sufrimiento. Todo empezó a cambiar cuando Javi Martínez agarró la manija en el mediocampo -brutal su partido-, convirtiéndose en una auténtico coche escoba, ayudando incluso a la salida de balón. Entonces empezó a aparecer Robben, fallón e impreciso, pero incisivo, incansable. Nunca dejó de intentarlo, ni tan siquiera cuando falló varios manos a manos, y el fútbol, tras darle la espalda en muchas ocasiones, le sonrió en una final por fin. Fue a falta de dos minutos para el final del encuentro, cuando la prorroga parecía inevitable, entonces el holandés se plantó ante Weidenfeller y le superó por primera vez en toda la noche. El extremo se desquitó de su san benito de gafe en las finales y asestó un hachazo definitivo para las ilusiones de los de Dortmund. Apenas quedaba tirar de una épica que no resultó fructífera.


Las lagrimas empezaban entonces a recorrer las camisetas amarillas, conscientes de que será difícil repetir la ruta que les ha llevado a estar a las puertas de tocar el cielo con las manos. Harto complicado aunque no imposible, porque si algo ha demostrado la tropa de Klopp es que van sobrados de fútbol y entusiasmo. Es un equipo que derrocha vitalidad y energía. Será difícil retener a algunas piezas claves, pero la forma de trabajar que está llevando el club en los últimos años es la indicada para codearse con rivales que superan con creces su potencial económico. Es un ejemplo en todas las facetas que debe dominar una institución. El Borussia es la demostración de que con esfuerzo, sentido común y ambición se puede llegar muy lejos sin necesidad de inversiones estrastoféricas de capitales extranjeras. Es un equipo que ha conseguido enamorar incluso en la derrota, algo que suele ser muy poco común en esto del fútbol.


Por su parte, el presente y futuro del campeón es más que halagüeño. A la tercera -3 finales entre 2010 y 2013- fue la vencida, de un Bayern que esta temporada se ha mostrado intratable en todo lo que ha disputado y que tiene la oportunidad de lograr el 'triplete' si vence en la final de la copa alemana al Stuttgart. Es una temporada para enmarcar y un broche de oro ideal para Jupp Heynckes, un formidable técnico que quizás no ha recibido todo el reconocimiento que se merece a una trayectoria sensacional. Ahora llega Pep Guardiola, con una tarea más que compleja, ya que mejorar la actual campaña parece misión imposible. Pero para eso hay que esperar, porque Pep es mucho Pep. De momento, en las vitrinas del Bayern ya le van haciendo un sitio 'vip' a la quinta copa de Europa conseguida por los de Baviera.

José Bonilla
El triunfo del fútbol elegante