Los tres puntos no pueden tapar las carencias de un equipo que hace aguas a las primeras de cambio, cualquier rival que juegue a algo le complica la vida sin más. Lo hizo el Rayo en la segunda jornada y ayer lo volvió a hacer un pobre Valladolid que por momentos se hizo grande bajo la batuta de Óscar y Ebert.
Hay quien afirma que la cara de este equipo ha cambiado con los fichajes, incluso que la plantilla es mejor que la de la temporada pasada. No lo creo. Primero, porque es difícil mejorar un arranque de ensueño como el vivido hace un año, con doce puntos de doce posibles liderato incluido. Y segundo, porque varios de estos fichajes que vienen para mejorar no entran en la tercera convocatoria o directamente son quitados del once titular sin motivo aparente.
Cierto es también que es pronto para hacer este tipo de valoraciones pero quizás deberían ser los propios empleados del club los que deberían bajarla al suelo y empezar a ver la realidad que muchos ven. Todos los días no se aparece la Virgen. Aun así, hay que entender también una serie de circunstancias no ajenas a los problemas de este Betis y que Mel no se ha cansado de repetir.
Son veintitrés días sin competir y es difícil mantener la concentración, sobre todo si tu portero se sale del guion. Una jugada aislada, en el minuto ochenta y nueve, no puede cambiar lo visto en los ochenta y ocho anteriores. Más autocrítica por favor.
Antonio Viola, Periodista de Radio Marca Sevilla